Escribo desde un asiento polvoriento en una plaza semidesierta.
El aire frio del domingo arrastra lejos la euforia del dia anterior y el coletazo de placer perezoso para ahogarse en la blasfemia de la angustia.
Los domingos tienen ese rasguño triste, esa sensación de caricia lenta, de noche de insomnio.
No sirve de nada morder como uñas esos pensamientos, pero aun asi le doy vueltas como si formara un remolino en el agua con mis dedos.
Como los que formamos en el rio con mis hermanas, en el verano. El juego es así. Con la mano sumergida sacas fuera del agua solo la punta del dedo índice y lo giras
Y giras y giras y giras
Y vas hundiendo mas la mano y giro a giro
Se forma el remolino
Y luego lo soltas, y la corriente se lo lleva.
Sostener el remolino es efímero e iluso. Tarde o temprano el remolino es arrastrado lejos.
Y estos pensamientos no son fáciles de sujetar. Solo llegan, como quizas alguien ve pasar al remolino que formé antes. Pero les das vueltas y vueltas, quizás tratando de ahondar en esa idea que tortuosamente se agita en mi cabeza, como intentando ir más allá, intentando crecer, soltarse de los dedos codiciosos que se aferran caprichosamente a la esperanza de conservarlo para siempre...
Es intentar agrandar un remolino que otro ha creado. Solo que en este caso, nadie crea estas divagaciones. Solo vienen. Y se te estrangulan en la garganta. Tiene algo de tristeza adolescente, ese vacio anudado en el pecho...
Un pájaro de alas quebradas.
La plaza sigue vacía. La tarde sigue vacia. Y Y el remolino se disuelve en la obsolencencia de una tarde neutra.
El banco, y la plaza, sostienen su infraqueable y reseca soledad. Insoportable en su somnifera quietud.
Las hamacas, impavidas, acunan el polvo cargado de monotonía. Pateo las rocas a mis pies, y estas se alejan casi resignadamente. Me voy.
La plaza es demasiado cruda en las tardes tristes.
Palabras susurradas, escondidas. Mi espacio de gritos escritos e historias insomnes. Porque toda historia merece ser contada y ninguna palabra debe quedarse atrapada entre los labios.
martes, 15 de agosto de 2017
Remolino de pensamientos.
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