domingo, 22 de noviembre de 2020

Duelo

Que triste tratar de recordar el sonido de tu voz 

y encontrarme desmoronada en la ducha ante la imposibilidad de lograrlo 

la piel finita como papel de seda

(papel de arroz, pliegues caídos)

la mueca desencajada

los ojos marinos más transparentes y aguados que nunca

un animalillo disminuido

casi reducido a un sonido incesante de dolor hueco 

(el olor indisimulable de los malvones buscando florecer)

se agota el cuerpo, se achican los huesos

se decanta la sangre

yo me acurruco en los rincones a pelear contra el olvido

allí donde nadie pueda verme perder las batallas

carcomida por preguntas y arrepentimiento

allí donde nadie puede ver mi egoísmo

el alivio mezclado con la tristeza

la oscura verdad que se oculta entre los dedos y detrás de los ojos

la plena consciencia de nuestra brevedad

y enumero todo aquello que te definía

para inmortalizarte 

para  ganar contra el imbatible transcurrir de los minutos

y también

para llorar tu ausencia

pero un poquito acompañada de tu recuerdo. 


te extraño abu.



jueves, 8 de octubre de 2020

 Quizá ya no somos

[O nunca fuimos]

Lo que le otre necesita[ba]

Cerveza tibia y llanto

 Creo que me gustaba más anhelarte que tenerte...

No me des por sentado

O rehuyas 

Mis palabras

Otorgandome el caracter de figura recurrente

O de busto inmóvil

O de rebeldía ausente.

Cuento los minutos, aguanto la respiración 

 Y pospongo mi huída

Pero siempre soy eso

Un alma gitana

Un pájaro apresado esperando el momento

No me des por sentado

En mi mente ya me fui cien veces

En mi mente te rompí mil veces

Y lo volveré a hacer.

No pises sobre las huellas de tu padre.

Porque yo no seré jamás

Tan benevolente.

No me des por sentado. 

En mi mente ya te olvidé mil veces. 



domingo, 20 de septiembre de 2020

lunes, 17 de agosto de 2020

siete años.

Madrugada.

Mi madre me despierta, nadando en la orilla de mi cama, casi flotando, tocándome el rostro con manos heladas. 

Lo veo en el rictus de su boca, el gesto torcido de quien no podría, aunque quisiera, contener el llanto.  

Mi mente es un estallido blanco mientras bato en mi taza un café tantas veces hasta que mi padre viene a sacarme la taza de las manos y me susurra, que basta, deja. y me abraza. Nunca fui muy de abrazos con mi viejo, pero ahí rompo en lágrimas. Quizás nunca me salió un café tan espumoso como ese. 

Siete años de un viaje en auto lleno de azúcar y Cande que se enojaba conmigo por ir diciendo tonterías. Yo me comía un puñado de caramelos (el azúcar te hace feliz) y seguía. Mi padre en silencio. Cada tanto, estacionaba el auto y lloraba. Y seguíamos. Yo solo quería que Malvi y Lu no estuvieran mal,así que iba contándoles historias sobre animales que desafiaban sus destinos y dragones que tenían cosquillas. 

Recuerdo encerrarme en el baño a escribir un poema y recuerdo un puñado de tierra volando sobre un cajón. Recuerdo un cuerpo tan diminuto e indefenso que parecía dormido, con la piel brillante, como de cera, y el libro cien años de soledad sobre las manos. Y velas, muchas velas. 

No es tanto el momento, como la ausencia. 

A veces batallo con la memoria y siento unas ganas inmensas de decirlo, pero no es mi secreto para ser contado, y no quiero arruinar el recuerdo. Que se yo. Tengo una pelea constante entre la parte de mi para la que eras mi persona favorita y la parte que repudia dichos actos. Pero te extraño.

Siete años.

Siete años de ausencia y sin historias. Sin que llueva la sal sobre las papas fritas o que alguien me diga "será hasta mañana". 

Será, entonces, hasta que nos volvamos a encontrar. 



martes, 7 de julio de 2020

domingo, 5 de julio de 2020

Frutillas en la tumba


03/07/20


 Hay una catarata  de burbujas en mi
garganta.
frutillas en putrefacción,
el poema muerto
la sal que se seca sobre el trozo de madera flotando
los huesos en rigor mortis
justo antes de la palada de tierra
y los gusanos
degustando las perlas de la juventud perdida
champagne sobre la piedra que se quiebra ante tus ojos
bajo el golpe de la azada
bajo las palabras
que brotan, brotan y crecen, trepan, como ramas hasta cubrirnos y ya no somos
ya no somos sino
la llanura de la inmensa y desmembrada sonrisa de la luna.



~•Lena•~

viernes, 1 de mayo de 2020

lunes, 27 de abril de 2020

Dentellada.

Me agarro a las orillas de mi cuerpo
Solo un cachito de tierra húmeda
Una dentellada en mi rosto,
Una cachetada de espuma.
Contemplo la montaña de horas en silencio, precarias…
Una torre de naipes temblorosos
(un yenga de palabras contenidas)
Y
Estos labios
Que ya no se tocan
Que ya no se muerden
Mientras todo se va un poquito más lejos,
Y el mundo se siente un poquito más triste y más roto
Y la crueldad de algunos se te atora en la garganta y te raspa la voz…
Mientras sostengo en mis manos mi destino
(una moneda equilibrada en mi pulgar)
Me pregunto
Si ahora, tus labios están tan áridos
Como lo están los míos



Lena.

sábado, 25 de abril de 2020

11/10/2018


Ilumina la mañana húmeda  un jirón de tu sonrisa
Y se decanta, deshecha en la caricia propia
( una suave parodia de tu afecto)
Bajo los rayos tibios
Cual mirada tibia
Cual mirada tuya
Entonces mis dedos, raudos, se alejan
Para desmenuzar las agujas de los relojes
Mientras muerdo cada pedacito de canción que he escuchado salir de tus labios
Y tiro una, dos, tres monedas a los charcos
Pidiendo más relojes
Pidiendo ser valiente en tus labios
Y atreverme a quererte.
   

Lena-.

Sinestesia.

Una vez alguien en cuyos brazos me enredé me dijo que mi voz era naranja claro, 
y me pareció hermoso.

sábado, 18 de abril de 2020

cuarentena día 29

Hay ventajas. Siempre las hay.
Me gusta cenar té y merendar tarde, y no sentirme culpable por querer llorar ante todo esto.
Me gusta dormir con pocas frazadas y escuchar música bajito.
Me gusta tomar los mates dulces con mis hermanas.
Pero también me gusta que resignes un poco del amargor que te gusta, y le pongas una cucharada de azúcar al mate, para que yo te acompañe.
Me gusta demorar algunos minutos mi mañana y colgar la ropa en el balcón.
Me gusta como hacés los panqueques, porque yo nunca tengo paciencia para dejarlos cocinarse tanto y me gusta ese programa de radio que escuchas siempre y que ahora yo busco porque no puedo imaginar mi mañana sin tenerlo de fondo.
En este momento, vos estarías haciendo la hamaca y yo te cebaría mates demasiado amargos para mí y demasiado dulces para vos, y los perros se pelearían contra mi espalda para conseguir atención. Quizás me reiría de tu pelo despeinado y te ayudaría mientras espero a que algún plato se termine de cocinar en la cabaña. Quizás me encerraría en el baño a llorar de preocupación por mi abuela y mi tío y me enojaría un poco cuando mencionaras que crees que todo esto es una conspiración de gobiernos, y te lo discutiría. Que se yo. No es lo mismo discutirlo por mensaje, así que ni lo intento.
Hoy la idea de la muerte pasó más cerca, distinto al aura de inseguridad omnipresente el resto del tiempo; fue más una suerte de certeza de que, inexorablemente, el momento de la muerte se acerca y es inevitable; no la mía, ni siquiera ahora, pero en este contexto la muerte de aquellos cuya existencia es más frágil parece algo mucho más presente. Fue como una pared de hielo bajando por mi columna y quise llorar aun más. Es horrible todo. Es horrible que el hombre que duerme en la calle sea cohercionado a ir a su hogar aunque no tenga una, que nos encontremos con sed de abrazos, que esa mujer no pueda salir a trabajar porque no está en blanco y que nos enterremos en la miseria propia y el egoísmo bruto. Ya no intento seguir el hilo de los días que pasan y me limito a contemplar el paso de ellos con absoluta apatía mientras mis uñas cada vez son más cortas y mi cabello está cada vez más sucio.
No se como terminar esto. Solo se que te extraño y desearía refugiarme en tus huesos para alejar la tristeza y la culpa que me envuelven, pero no entenderías el porque de mi angustia así que es mejor pasarla sola.
 Espero que el invierno nos encuentre libres de todo esto y podamos abrazarnos y hacer bromas de las que no te reirías. Espero que me extrañes.
Si.
Espero que me extrañes.





martes, 14 de abril de 2020

Vos también me podrías haber pedido que me quedara.
Y supongo que yo me quedé esperando eso.

miércoles, 8 de abril de 2020

amuleto.

En el alambre del patio se desgasta lentamente un amuleto contra las lluvias de primavera, tambaleándose bajo un cielo que escupe plomo sobre mi cuerpo agitado.
En el patio me consumo como un hechizo contra la memoria
Arañando la tierra en un triste intento por permanecer en tu piel.
Yo solo quiero tantas cosas.
estrellarme sobre tu boca
ser un pequeño asterisco sobre la página
y que tus ojos se arruguen como papel
apenas visibles en una sonrisa.
En el alambrado cuelgan todas las horas y minutos que gasté en noches claras, 
noches llenas de estrellas que no puedo ver (y querría)
mis uñas se aferran, se desgastan
y en mis sueños mis dientes se astillan al morder algodón de azúcar
Quizás no debería creer en amuletos
o debería hacerlos más fuertes
o debería resignarme a que me quieras a tu manera y a que las lluvias sigan viniendo
a los silencios pesados y las historias repetidas
¿Acaso importa?
No.
No mientras me sigas abrazando.




viernes, 28 de febrero de 2020

Target

Los viejitos me adoran. Las parejas de viejitos. Matrimonios mayores que vienen a descansar unos días al pueblo. Son simpáticos, me muestran fotos de sus nietos y nietas y yo sonrió. Se aprenden mi nombre pero yo nunca los suyos. A veces se hacen amigos con otro matrimonio mayor y cenan juntos pero hacen cuentas separadas, yo sonrío y se las llevo. Me caen bien. Les regalo el café.
Les digo a donde ir, que río es mejor, cual es más accesible, menos rocoso, con más arena, donde comer, "no se pueden ir sin probar los alfajores de esta casa de té", "si están entre el cake de banana y la mousse de chocolate, les recomiendo la mousse", ese plato es abundante, lo pueden compartir,  pidan la lasagna, es exquisita; no vayan a almorzar a tal lugar, pero se los recomiendo para merendar. Tal lugar hace buenas pizzas, este tiene buenas pastas. Que les puedo recomendar, a ver? Las peras son mis favoritas, antes de trabajar acá venía con mi novio y siempre pedía ese postre, pidanlo, no se van a arrepentir. Y sienpre me dan ala razón. Acaso tendré gustos de señora? No vayan a ese río los findes, se llena de gente.

Se van contentos. Termina su estadía y me abrazan. Gracias nena. que atenta que sos. Que atenta y eficiente. Me encantó tu atención. Me pasan sus números, no de manera insinuante, "pasale nuestro número, Carmen, por si alguna vez necesita algo en Cba, para lo que quieras estamos". suerte con tu carrera, ojalá tu novio y vos se casen pronto, yo sonrió y les sigo que no creo que pase, y ellos pensaran que porque es muy pronto o porque casarse es caro y yo no gasto tiempo en decirles que no tengo interés en casarme.  Me abrazan. Buen viaje les digo, fue un gusto, y lo fue. Son amables, y siempre quieren conversar y eso me agrada. Chau nena, que parecida a Carola, te pareces a mi nieta, mi nieta también pinta, que linda, nos vemos, ojalá nos veamos de nuevo, sonreímos, levanto la mesa.

viernes, 7 de febrero de 2020

Distancia.

Hoy te siento tan lejano como la muerte de doscientas personas al otro lado del mundo, solo un número
Tan distante como los detalles del sueño de esta mañana al despertarme
Solo un sustantivo atado a un artículo posesivo.
"Mi".
De modo que arrojo mi mente lejos, y separo mis palabras diluyendo el tiempo hasta el momento en que se encuentre tu voz con la mia
Desayuno con tu ausencia y me permito enbeberme en el placer de las tareas acumuladas.
Sello con cera las cajitas diminutas donde guardo los jirones de resentimiento y espero, casi ajena, el momento en que caigas, que la ola desista en su afán y 
Te encuentres nuevamente, presente.

miércoles, 8 de enero de 2020

Tormenta II

Hay tormenta y la noche se quiebra como una rama seca, aullando estan las almas a la espera del abrigo de un abrazo, temblando endebles y mustias cuando las ilumina la luna llena.
Dicen que son raras las tormentas en luna llena.
Más raro es que esta noche te enrosques sobre otros cuerpos y yo mire nuestras voces deslizarse lejos, como una fotocopia, un reflejo suave del pasado.
Me pican las manos de tanto extrañar tocarte y a la vez mi ego coquetea sin pausa en esta guerra de voluntades, buscando coronarse como la autoridad máxima, como la misma y soberana encarnación de la independencia. Es más fácil en ocasiones buscar una excusa: necesitas que te ayude? Me pelee con mis viejos, puedo ir a tu casa? Es más fácil decir eso, pienso, planeo, y no lo digo, no me gusta mentir. Pero sería más fácil decir eso que decir te extraño y quiero ir a dormir con vos, o un esperame que voy. Quiero cerrar los ojos y mudarme con vos pero quiero decirtelo de verdad y no con una excusa en los labios, que sea porque queremos y no algo circunstancial, fruto de los altibajos del momento. Cocinar mucho, pelear porque mi cabello está por todos lados, o porque perdiste mis aros. Caer en la atrayente trampa mortal de la rutina compartida y descubrir lentamente quienes somos bajo la piel y la carne.
Volví a ponerme el collar después de mucho tiempo, como una protección contra la niebla de luna llena.
La luna llena hace pensar mucho. Que rara la tormenta, che.
Que raro no verte.


Lena~•