Que triste tratar de recordar el sonido de tu voz
y encontrarme desmoronada en la ducha ante la imposibilidad de lograrlo
la piel finita como papel de seda
(papel de arroz, pliegues caídos)
la mueca desencajada
los ojos marinos más transparentes y aguados que nunca
un animalillo disminuido
casi reducido a un sonido incesante de dolor hueco
(el olor indisimulable de los malvones buscando florecer)
se agota el cuerpo, se achican los huesos
se decanta la sangre
yo me acurruco en los rincones a pelear contra el olvido
allí donde nadie pueda verme perder las batallas
carcomida por preguntas y arrepentimiento
allí donde nadie puede ver mi egoísmo
el alivio mezclado con la tristeza
la oscura verdad que se oculta entre los dedos y detrás de los ojos
la plena consciencia de nuestra brevedad
y enumero todo aquello que te definía
para inmortalizarte
para ganar contra el imbatible transcurrir de los minutos
y también
para llorar tu ausencia
pero un poquito acompañada de tu recuerdo.
te extraño abu.
