Cuantos cabellos puedo desprender
de mi ropa, siempre fugitivos.
Siempre es otoño en mi cabeza
y mis calcetines están perdidos
en el espacio entre las frazadas
y el colchón,
mientras yo giro las piezas de
este juego, y no soy capaz de armar más de un color,
a veces dos,
¿Donde estaban tus semillas en
invierno?
¿Por qué siento que, ahora, todos
los silencios los tengo yo?
