martes, 19 de noviembre de 2019

Desgaste.

He malgastado todos mis minutos, girando las agujas
Hasta retorcerlas
Y la piedra que me protegía de mi misma ya no cuelga de mi cuello.
Solía conocer todos mis talones de Aquiles.
He detenido la lluvia con mi lengua
Mientras las gotas se suspendían sobre nuestras cabezas, hasta que llegó el momento de regresar.
20 minutos robados en mi habitación.
Siete roces por debajo de la mesa.
Todas mis fichas convertidas en escombros y mis manos tiemblan.
Siempre un desastre.
 ¿Será el designio inevitable de mis ojos tristes?



domingo, 20 de octubre de 2019

A Pamelo,


   He terminado de escribir sobre gatos durmiendo al sol y culpas escondidas, así como ha terminado la lluvia. Por hoy, al menos.
   Hoy me saqué el anillo para amasar y me sentí desnuda. Me olvidé de volverlo a colocar y al mover una bandeja cayó al suelo y no lo pude encontrar.
   La jaula está vacía, la manta seca pero se supone que he terminado de hablar de eso. Ya está bien, dije, y lo está, pero aún no me he despedido. No escribí sobre el pelo que se caía a mechones, un puñado de tu melena en cada caricia.
   Tengo los dedos llenos de masa.
  Y me siento cruel por atarte a este mundo en mi afán de salvarte. Por no haberte podido bañar ese día. Por no dejarte subir a la cama.
   Sobre todo bajo las uñas, debería cortármelas.
Por no haber podido hacer más. ¿Cuánto fue? ¿Un mes, dos meses?  La cabañita ahora se siente más vacía. Pasará, como todo, pero me había acostumbrado a tus ojos fijos, mirando todo el tiempo, ronroneando tan solo con encontrarte con otra mirada.
  Hoy me saqué el anillo y pensé en lavandas. ¿Te gustaría ser una planta de lavanda? Siempre dormías cerca de las lavandas.  Siempre te escabullías y trepabas al sillón cuando nadie estaba mirando. Mordías fuerte.
   Espero que  ahora puedas dar todos los saltos que nos quedaron pendientes.
   Buen viaje.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Grullas

Dicen que cuando juntas mil grullas podes pedir un deseo
Yo he regalado cientos de pedacitos de mi deseo
Baratijas
Un deseo que nunca será
Cuanto vale una grulla en tu mano?
He hecho grullas diminutas en papel de chicle
Pequeños trocitos de sueño
La milésima parte de tu deseo, balanceándose en tu mano
Las uñas que se juntan y me siento tan alejada de mi misma
Tan lejos del amor propio
Un poco estancada en un punto de tinta
Atrapada en esta luna en acuario
Como si me mirara en un caleidoscopio
O de papel de seda
O de pupilas ajenas
No me gusta la luna en acuario
Me hace sentir rara
Indiferente
Casi extranjera en mi piel
Quizás
(Quizás)
Debería mutar
Debería juntar mil grullas
Y dejar de pensar

jueves, 5 de septiembre de 2019

5 de septiembre

Hoy vi a un señor con una bufanda igual a la tuya.
No se parecía a vos, era más bajo, contextura más gruesa, pero era la misma  bufanda.
Exactamente igual a la que Cande guarda bajo su almohada. Tiene sentido, pensé, es 5 de septiembre y tiene sentido pensarte y verte en todo.  Y todo da vueltas alrededor de eso.
El pelo blanco. Los mates. La bufanda. El mantecol que te habría regalado. Papá te habría hecho papas fritas porque son (eran) tu comida  favorita. Aunque capaz estabas en Brandsen, seguro ayudando a Mariano o a Dari con la casa y rodeado por los primos.

 Sigue girando. El olor a cigarrillos, el "será hasta mañana" cada noche, los cuentos de incas, las tostadas con manteca y azúcar.
El otro día escuché a alguien decir que las piedras tienen vida. Hacia años que no escuchaba esa afirmación. Vos decías lo mismo, que las piedras vivían, sentían...una vida distinta, eso si, pero vida al fin. Recuerdo cuando dije eso en primer grado y la maestra llamó a mis padres.
Hoy, ya no creo que las piedras tienen vida, ya no creo que voy a ser una exploradora y encontraré el tesoro de Moctezuma...
Hoy, ya no se si podría quererte de la misma forma.
No se, estoy pensando mucho. A veces me pregunto qué pasaría hoy si estuvieras acá, tengo muchas cosas que cuestionarte, muchas cosas que me cuesta perdonarte y sin embargo te extraño tanto.

Casi casi, por un momento, en un impulso, toqué con mis dedos la bufanda de ese señor. No se parecía a vos, ya lo dije. Pero fue tan extraño ver esa bufanda en otro cuerpo. Es tan extraño septiembre, un septiembre más sin vos. Felices 80, abu. Te amo.

lunes, 19 de agosto de 2019

bajo las sábanas.


Cuantos cabellos puedo desprender de mi ropa, siempre fugitivos.
Siempre es otoño en mi cabeza
y mis calcetines están perdidos
en el espacio entre las frazadas y el colchón,
mientras yo giro las piezas de este juego, y no soy capaz de armar más de un color,
a veces dos,
¿Donde estaban tus semillas en invierno?
¿Por qué siento que, ahora, todos los silencios los tengo yo?





viernes, 12 de julio de 2019

Perdón.

Una estalagtita en mi vientre
(O estalagmita? No recuerdo la diferencia y eso me molesta)
Apura un poco la sal en mis ojos
Alargo los rulos de las patitas de las enes
Las "o"s se desarman a la mitad
Mi voz un dibujo de crayon
(Porosa)
Pienso
No quiero
Pero pienso
Nunca me dura el esmalte en las uñas
Y quizás el labial se me corre al besar
¿Cuanto amor seco puede anidar en una manga?
¿Cuantas palabras de amor me puedo guardar?

sábado, 29 de junio de 2019

viernes de invierno.


Arrullan los pensamientos cálidos, sostenidos por un hilo delgado, delgado, tan fino como baba del diablo, como patas de araña. Hay una herida en mi mano que no sana desde hace tiempo y la carne está roja, abierta, punzante; y yo la miro y pienso.
Qué fácil es hacernos daño a nosotrxs mismxs.



                 

miércoles, 29 de mayo de 2019

martes, 28 de mayo de 2019

Decime cosas.

Decime cosas, murmurás
Y yo me quedo en blanco porque ¿qué podría decirte que no suene extraño o un poco a artificio? Lineas malas, esas que dicen en las películas pero que si las decís suenan ridículas.
Decime cosas, repetís, en mi oído, mordisqueando un poco el lóbulo, decime cosas y, mientras tanto, a mi se me anuda en la garganta un te amo atravesado por cuchillos y solo puedo mirarte en agonía.
Puedo decirte en cambio cuanto cianuro hay en una manzana y que el tiempo exacto para que un té esté listo es la duración de un padrenuestro.
Puedo decirte que los esquimales abandonaban a los ancianos en las lejanías para que se alimentaran los osos  que más tarde ellos cazarían. Puedo saludarte en 12 idiomas. Puedo mencionarte todos los dioses griegos y  decirte con que plantas alejar malos espíritus. Puedo decir tantas, tantas cosas...
Decime cosas, volvés a decir
Un poco febril, un poco ahogado
La voz desarmada en un beso
Mis ideas desarmadas sobre tu piel
Decime cosas.

lunes, 15 de abril de 2019

Ocaso

La habitación se mueve
conforme sube el calor y yo
me hundo en el sillón
Bajo tus brazos
Un refugio de piel tibia menguante y
una luna que apenas se vislumbra bajo el peso de la tarde, aun pálida, delgada como cáscaras de huevo.
La pereza suave y lenta, un coletazo de sirena antes de morir... los últimos momentos de luz en un atardecer,
Se apropia de los huesos, se hacen porosos, los funde en la silueta de un abrazo,
y ahí está
el olor a té abandonado
El olor del miedo
Y tengo que aferrarme con las uñas a tu carne para no salir huyendo
Y las palabras que han pasado 325 días enterradas reptan por mi garganta
Y salen, casi temblando, de mi cuerpo
Un poco arrugadas y tan desnudas que aparto la mirada, y te beso, solamente, para que no puedas ver en mis ojos
el cadaver abierto de mi alma.

      ~Lena~.

Mar de nubes (resubido)

era verano 
y| el rocío se asentaba en los pastizales 
como un mar de nubes en miniatura
mientras yo descendía, 
me deslizaba, 
por las rocas sedimentadas 
que resbalaban hacia el horizonte
y el sol se estrellaba en mis pupilas.

era verano 
y nada más que eso. 

  -. escrito en enero de 2018-.

jueves, 7 de marzo de 2019

palabras.

Para Nubosa, de hace muchas lunas atrás. 

Escribí  esto hace mucho y como hace mucho no subo algo, pensé en subirlo. 

Seiscientos minutos pasan sin que yo sepa que hacer
(el cuerpo, un resorte estático)
no estoy cómoda en mi piel
(esta piel que vos querés). 
nunca quise morder tu corazón
nunca quise calcarme en tu pecho.
y me corroen, 
las palabras que nos ataban royendo nuestra carne hasta caer, rotas
una cascada de silencios y rencor
dos animalitos abandonados
vos odiandome y yo tambien
mientras las lagrimas caen en el suelo de un ascensor ajeno
y las galletas se enfrían, sin tocar, en el plato.
y mi mano encuentra una carta que nunca leí
y todas las miradas ahora tienen sentido.  

jueves, 31 de enero de 2019

confesión.

quiero estar colgada de tu boca el día entero.

mar de nubes

era verano 
y| el rocío se asentaba en los pastizales 
como un mar de nubes en miniatura
mientras yo descendía, 
me deslizaba, 
por las rocas sedimentadas 
que resbalaban hacia el horizonte
y el sol se estrellaba en mis pupilas.

era verano 
y nada más que eso. 



  -. escrito en enero de 2018-.