lunes, 27 de abril de 2020

Dentellada.

Me agarro a las orillas de mi cuerpo
Solo un cachito de tierra húmeda
Una dentellada en mi rosto,
Una cachetada de espuma.
Contemplo la montaña de horas en silencio, precarias…
Una torre de naipes temblorosos
(un yenga de palabras contenidas)
Y
Estos labios
Que ya no se tocan
Que ya no se muerden
Mientras todo se va un poquito más lejos,
Y el mundo se siente un poquito más triste y más roto
Y la crueldad de algunos se te atora en la garganta y te raspa la voz…
Mientras sostengo en mis manos mi destino
(una moneda equilibrada en mi pulgar)
Me pregunto
Si ahora, tus labios están tan áridos
Como lo están los míos



Lena.

sábado, 25 de abril de 2020

11/10/2018


Ilumina la mañana húmeda  un jirón de tu sonrisa
Y se decanta, deshecha en la caricia propia
( una suave parodia de tu afecto)
Bajo los rayos tibios
Cual mirada tibia
Cual mirada tuya
Entonces mis dedos, raudos, se alejan
Para desmenuzar las agujas de los relojes
Mientras muerdo cada pedacito de canción que he escuchado salir de tus labios
Y tiro una, dos, tres monedas a los charcos
Pidiendo más relojes
Pidiendo ser valiente en tus labios
Y atreverme a quererte.
   

Lena-.

Sinestesia.

Una vez alguien en cuyos brazos me enredé me dijo que mi voz era naranja claro, 
y me pareció hermoso.

sábado, 18 de abril de 2020

cuarentena día 29

Hay ventajas. Siempre las hay.
Me gusta cenar té y merendar tarde, y no sentirme culpable por querer llorar ante todo esto.
Me gusta dormir con pocas frazadas y escuchar música bajito.
Me gusta tomar los mates dulces con mis hermanas.
Pero también me gusta que resignes un poco del amargor que te gusta, y le pongas una cucharada de azúcar al mate, para que yo te acompañe.
Me gusta demorar algunos minutos mi mañana y colgar la ropa en el balcón.
Me gusta como hacés los panqueques, porque yo nunca tengo paciencia para dejarlos cocinarse tanto y me gusta ese programa de radio que escuchas siempre y que ahora yo busco porque no puedo imaginar mi mañana sin tenerlo de fondo.
En este momento, vos estarías haciendo la hamaca y yo te cebaría mates demasiado amargos para mí y demasiado dulces para vos, y los perros se pelearían contra mi espalda para conseguir atención. Quizás me reiría de tu pelo despeinado y te ayudaría mientras espero a que algún plato se termine de cocinar en la cabaña. Quizás me encerraría en el baño a llorar de preocupación por mi abuela y mi tío y me enojaría un poco cuando mencionaras que crees que todo esto es una conspiración de gobiernos, y te lo discutiría. Que se yo. No es lo mismo discutirlo por mensaje, así que ni lo intento.
Hoy la idea de la muerte pasó más cerca, distinto al aura de inseguridad omnipresente el resto del tiempo; fue más una suerte de certeza de que, inexorablemente, el momento de la muerte se acerca y es inevitable; no la mía, ni siquiera ahora, pero en este contexto la muerte de aquellos cuya existencia es más frágil parece algo mucho más presente. Fue como una pared de hielo bajando por mi columna y quise llorar aun más. Es horrible todo. Es horrible que el hombre que duerme en la calle sea cohercionado a ir a su hogar aunque no tenga una, que nos encontremos con sed de abrazos, que esa mujer no pueda salir a trabajar porque no está en blanco y que nos enterremos en la miseria propia y el egoísmo bruto. Ya no intento seguir el hilo de los días que pasan y me limito a contemplar el paso de ellos con absoluta apatía mientras mis uñas cada vez son más cortas y mi cabello está cada vez más sucio.
No se como terminar esto. Solo se que te extraño y desearía refugiarme en tus huesos para alejar la tristeza y la culpa que me envuelven, pero no entenderías el porque de mi angustia así que es mejor pasarla sola.
 Espero que el invierno nos encuentre libres de todo esto y podamos abrazarnos y hacer bromas de las que no te reirías. Espero que me extrañes.
Si.
Espero que me extrañes.





martes, 14 de abril de 2020

Vos también me podrías haber pedido que me quedara.
Y supongo que yo me quedé esperando eso.

miércoles, 8 de abril de 2020

amuleto.

En el alambre del patio se desgasta lentamente un amuleto contra las lluvias de primavera, tambaleándose bajo un cielo que escupe plomo sobre mi cuerpo agitado.
En el patio me consumo como un hechizo contra la memoria
Arañando la tierra en un triste intento por permanecer en tu piel.
Yo solo quiero tantas cosas.
estrellarme sobre tu boca
ser un pequeño asterisco sobre la página
y que tus ojos se arruguen como papel
apenas visibles en una sonrisa.
En el alambrado cuelgan todas las horas y minutos que gasté en noches claras, 
noches llenas de estrellas que no puedo ver (y querría)
mis uñas se aferran, se desgastan
y en mis sueños mis dientes se astillan al morder algodón de azúcar
Quizás no debería creer en amuletos
o debería hacerlos más fuertes
o debería resignarme a que me quieras a tu manera y a que las lluvias sigan viniendo
a los silencios pesados y las historias repetidas
¿Acaso importa?
No.
No mientras me sigas abrazando.