domingo, 22 de noviembre de 2020

Duelo

Que triste tratar de recordar el sonido de tu voz 

y encontrarme desmoronada en la ducha ante la imposibilidad de lograrlo 

la piel finita como papel de seda

(papel de arroz, pliegues caídos)

la mueca desencajada

los ojos marinos más transparentes y aguados que nunca

un animalillo disminuido

casi reducido a un sonido incesante de dolor hueco 

(el olor indisimulable de los malvones buscando florecer)

se agota el cuerpo, se achican los huesos

se decanta la sangre

yo me acurruco en los rincones a pelear contra el olvido

allí donde nadie pueda verme perder las batallas

carcomida por preguntas y arrepentimiento

allí donde nadie puede ver mi egoísmo

el alivio mezclado con la tristeza

la oscura verdad que se oculta entre los dedos y detrás de los ojos

la plena consciencia de nuestra brevedad

y enumero todo aquello que te definía

para inmortalizarte 

para  ganar contra el imbatible transcurrir de los minutos

y también

para llorar tu ausencia

pero un poquito acompañada de tu recuerdo. 


te extraño abu.