Poemas mordidos, de a trocitos, polvorientos. Con bordes
filosos y palabras dormidas, y huesos encorvados secandose al sol.
Poemas malditos.
Lanza
humo como las chimeneas del lado torcido de Londres
Donde
las muchachas venden fósforos por dos peniques
Donde
las fábricas compran muchachas tristes por tres.
Lanza
humo por una boca roja como brasa
Una
boca como pozo
Con
palabras calientes y silbantes como chispas.
Muerde
la punta con los labios
Humedeciendo
el papel con saliva tibia y noche perezosa.
Lanza
humo como una invitación lánguida.
Cada
armado es un casquillo usado
Cada
exhalación una blasfemia sobre errores del pasado
Un
beso decadente.
Tira
colillas como arrojando monedas de un centavo.
Como
arrojando su destino.
Esperando
que cada pitada sea la última.


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