martes, 11 de abril de 2017

La prosa maldita: Poema V



trocito de azucar


Las manos más suaves son las de  la mentira
Son suaves porque deben serlo.
Son suaves porque quieren serlo.
Lo son porque quien las oye, quien las toca, quiere que lo sean.

Son manos enguantadas que sostienen un cigarro encendido.



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