Hoy vi a un señor con una bufanda igual a la tuya.
No se parecía a vos, era más bajo, contextura más gruesa, pero era la misma bufanda.
Exactamente igual a la que Cande guarda bajo su almohada. Tiene sentido, pensé, es 5 de septiembre y tiene sentido pensarte y verte en todo. Y todo da vueltas alrededor de eso.
El pelo blanco. Los mates. La bufanda. El mantecol que te habría regalado. Papá te habría hecho papas fritas porque son (eran) tu comida favorita. Aunque capaz estabas en Brandsen, seguro ayudando a Mariano o a Dari con la casa y rodeado por los primos.
Sigue girando. El olor a cigarrillos, el "será hasta mañana" cada noche, los cuentos de incas, las tostadas con manteca y azúcar.
El otro día escuché a alguien decir que las piedras tienen vida. Hacia años que no escuchaba esa afirmación. Vos decías lo mismo, que las piedras vivían, sentían...una vida distinta, eso si, pero vida al fin. Recuerdo cuando dije eso en primer grado y la maestra llamó a mis padres.
Hoy, ya no creo que las piedras tienen vida, ya no creo que voy a ser una exploradora y encontraré el tesoro de Moctezuma...
Hoy, ya no se si podría quererte de la misma forma.
No se, estoy pensando mucho. A veces me pregunto qué pasaría hoy si estuvieras acá, tengo muchas cosas que cuestionarte, muchas cosas que me cuesta perdonarte y sin embargo te extraño tanto.
Casi casi, por un momento, en un impulso, toqué con mis dedos la bufanda de ese señor. No se parecía a vos, ya lo dije. Pero fue tan extraño ver esa bufanda en otro cuerpo. Es tan extraño septiembre, un septiembre más sin vos. Felices 80, abu. Te amo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario