Me agarro a las orillas de mi cuerpo
Solo un cachito de tierra húmeda
Una dentellada en mi rosto,
Una cachetada de espuma.
Contemplo la montaña de horas en silencio, precarias…
Una torre de naipes temblorosos
(un yenga de palabras contenidas)
Y
Estos labios
Que ya no se tocan
Que ya no se muerden
Mientras todo se va un poquito más lejos,
Y el mundo se siente un poquito más triste y más roto
Y la crueldad de algunos se te atora en la garganta y te
raspa la voz…
Mientras sostengo en mis manos mi destino
(una moneda equilibrada en mi pulgar)
Me pregunto
Si ahora, tus labios están tan áridos
Como lo están los míos. Lena.
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