El último bastión contra los vahos de la angustia.
Araño mi rostro en como profecia de los mártirios del futuro
Las culpas que me inflinges a cambio de las mías
Las torres que derribas en mi nombre y con mi firma, el descontento...
Es más fácil echarnos las culpas y rodar en apatía, abrazados de amor y odio.
¿Acaso que podemos decir que repare las heridas del pasado?
Soy tu tormento y vos el mío.
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